Siempre me han gustado los idiomas y las disciplinas artísticas: como la escritura o el teatro. Me pareció que hacerme traductora era una forma de empaparme del arte de los demás y llevárselo a más gente, una forma de abrazar el arte sin ser artista. Ahora pienso que la traducción es un arte, o, más bien, una artesanía. Por ello siempre reivindico el valor de la traducción humana.
Soy una enamorada del subtitulado y doblaje
Del subtitulado me enamoré en segundo de carrera, fue un flechazo. Entender el lenguaje fílmico, contar caracteres y abreviar las frases lo más posible sin cambiar el mensaje se convirtió en un juego apasionante. Luego pasé a formarme en doblaje y también me encantó la experiencia; probé incluso a hacer de ajustadora y actriz, aunque estoy más cómoda en este lado de la cadena.
Los videojuegos siempre me gustaron, desde niña, y algunas de las reglas son similares a las de audiovisual, aunque tienen sus propios (y apasionantes) retos.
Trabajo en inglés, español y gallego
En cuanto a los idiomas, trabajo «solo» inglés, español y gallego. Tengo conocimientos de otras lenguas que me ayudan a entender la cultura local (como francés, japonés, portugués), pero considerarse especialista en un idioma son muchos años de estudio.
Me encanta resolver juegos de palabras
Lo mejor de mi profesión es que suelo trabajar en contenido que me encanta y del que aprendo cosas. Me engancho a casi todas las series en las que trabajo. También me obliga a mantener activo el músculo de la creatividad, y es muy satisfactorio cuando encuentras el juego de palabras adecuado para la situación.
El trabajo en equipo: la traducción y la revisión
En la carrera siempre nos enseñan que las buenas traducciones necesitan de dos pares de ojos: una persona traduce y la otra corrige. Por veinte vueltas que le des a un texto, es imposible que corrijas el cien por cien de los posibles errores que puede tener, de pequeñas erratas a errores de sentido que pueden cambiar lo que dice el original.
Cuando ejerzo el papel de revisora, me encargo de ver el texto con ojos frescos y una visión de conjunto, además de quitar los errores o las manías lingüísticas que pueda arrastrar la persona que ha traducido un texto.
Para mí es un proceso muy enriquecedor, del que aprendo mucho (porque también aprendes de lo que hacen bien otras personas) y pueden incluso surgir alternativas mejores con el trabajo en equipo.
La traducción humana en los tiempos de IA
Como decía un profesor mío de universidad, las máquinas no tienen ni pensamiento crítico ni imaginación, dos características fundamentales de toda traducción que se precie. Es necesario comprender qué se está leyendo para poder trasladarlo no ya a otra lengua, sino a otra cultura, a otro modo de pensar, de vivir y de sentir.
La gente que vea una serie en su casa merece que pongan la misma dedicación en hacer unos subtítulos o un doblaje adecuados que la que se puso en redactar el guion. Asimismo, los creadores audiovisuales merecen que su obra se trate con el respeto y el cariño que merecen, lo que a menudo se traduce en un mayor éxito de ventas.
En este vídeo expongo distintos errores que se han dado en la traducción automática de videojuegos.
